viernes, 7 de agosto de 2015

A la Luna


La Luna se pierde 
con un sueño de Oriente
llameante Fénix del tiempo
espero la victoria
detrás de una lágrima
se fue el vuelo , detrás...
Llave infinita
en esa porción
de Zen
Desciframiento
de la sombra
puente que
conduces
a la ilusión 
de lo eterno
Nora Elida D'Agostino Lugones

A un amigo


“con quien es posible compartir la fiesta que sobrevino a las privaciones, la alegría ante el renacer, la esperanza en el futuro de las aventuras próximas, los fines que vuelven a ser accesibles y en los que es válido creer”. Nietzsche La gaya ciencia , 1882 



Un día la eternidad de la belleza descubrió mi pan , mi guerra. La natural mirada encontró ese momento fugaz en el silencio de nuestras almas. La música cómo sonido llevo el canto próximo, a la intimidad del destino, de nuestras diferencias. Sentí con mis  ojos lo que tú me dabas, y fuí a buscarme.
No hay fragmento, si existimos.
El tiempo del consenso es esencial cuándo otra  historia hace reflexionar.
Nuestra juventud eterna para cantar la fe de creer que existe algo más allá de la soledad, lo que ahuyenta la locura, el egoísmo sin temor a dar. Un diálogo verdadero cuando se halla piedad.
Profunda inercia que impulsa el tiempo cuando el yo es ajeno. Fuego común que derrama nuestra extrañeza
Reflejo luminario de vuelo, de sencillez cuando se siente humano

Nora E. D'Agostino Lugones


Vuelta a casa

Llegó el rocío galopando
esperaba afuera, lloraba a oscuras
Los matices de mis venas
Silencio en la noche reza
Alma que me has dado  cuerpo
El vacío a veces, la nada
Por qué? te fuiste
El sueño es acaso vigilia? en la muerte?
Sabed de mí
Paraíso especular
de letras y números. Huye!!
Nadie ve... por la ventana

Nora E. D'Agostino Lugones